|
DESLEGITIMARON AL NUEVO GOBIERNO
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-127484-2009-06-30.html
Aislado, el régimen de Honduras reprimió La policía cargó contra los seguidores de Zelaya, agolpados en torno de la casa de gobierno para exigir la restitución del presidente. Hubo al menos un muerto y decenas de heridos. Obama remarcó que ceder ante los golpistas era retroceder en la historia.
Tan sólo 24 horas después de usurpar el poder mediante un golpe de Estado, el gobierno de facto en Honduras, encabezado por el legislador Roberto Micheletti, comenzó ayer a reprimir a manifestantes que se agolpaban en torno de la casa de gobierno para exigir la restitución del depuesto mandatario, Manuel Zelaya. Según testigos citados por la cadena Telesur, las fuerzas policiales golpearon y lanzaron gases lacrimógenos contra varios cientos de hondureños, al tiempo que otras unidades policiales reprimían a miles de personas en distintos puntos de la capital y otras ciudades del país, con un saldo de 60 heridos. Ayer, la negativa de la comunidad internacional a reconocer al régimen se acrecentó aún más, pero los golpistas insisten en buscar legitimidad.
La represión duró toda la jornada de ayer y los medios de comunicación locales no transmitieron nada. Un directivo del gremio docente denunció que los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad dejaron un muerto y decenas de heridos. La víctima es un trabajador de una empresa de telecomunicaciones que fue atropellado por un militar, según dijo ayer Eugelio Chávez, presidente del Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras. Existen versiones todavía no confirmadas que señalaban la muerte de un estudiante en las manifestaciones en el centro de Tegucigalpa.
Roberto Micheletti, juramentado como nuevo presidente de facto, explicó que en su país no hubo ningún golpe de Estado. "Lo que sucedió aquí es una sucesión constitucional. Creo que nadie, ni Obama, ni mucho menos Hugo Chávez, tiene derecho a amenazar a este país", señaló. Asimismo, y ante la pregunta de si había tenido contacto con mandatarios de otras naciones, quienes no hicieron más que repudiar los hechos ocurridos en el país centroamericano, Micheletti reconoció que por el momento el aislamiento es intenso, pero adelantó una campaña diplomática para intentar convencer al resto de la comunidad internacional de que secuestrar al presidente y enviarlo en avión a otro país fue un acto legal. "No hemos tenido comunicación con los mandatarios de América latina y América Central, pero esperaremos a que nuestros embajadores acudan a ellos para explicarles lo que ha pasado en el país", precisó, tras lo cual, y antes de partir, quiso dejar una sensación de tranquilidad. "Hoy es un día normal para Honduras", aclaró, sin hacer referencia al toque de queda vigente, los miles de hondureños en las calles y el estado de paro general en el que se encontraban cientos de empleados del sector público en rechazo al golpe de Estado.
Por eso, para el mandatario estadounidense, Barack Obama, la situación está lejos de ser normal en el tercer país más pobre del hemisferio americano. Ayer, desde Washington, el líder demócrata volvió a condenar el golpe cívico-militar y ratificó su apoyo al depuesto jefe de Estado. "La maniobra que condujo al derrocamiento de Manuel Zelaya es ilegal. El fue elegido democráticamente, no había terminado aún su mandato y es el único presidente que nosotros reconocemos", precisó.
A su vez, Obama remarcó que ceder ante los golpistas retrotraería a la región a la época en que los militares acostumbraban a dar golpes de Estado de manera frecuente. "Sería un grave precedente si comenzamos a retroceder a la época en que veíamos golpes militares como una forma de transición política, en lugar de elecciones democráticas", razonó.
Pero más allá de la condena del estadounidense, el círculo internacional de presión y rechazo a los golpistas se cerró ayer aún más cuando los comunicados de repudio y condena llovieron desde la Unión Europea (UE), el Mercosur y el presidente mexicano, Felipe Calderón, en representación de todo el Grupo de Río.
A su turno, José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), se trasladó ayer de urgencia a Managua (ver aparte) y reforzó una vez más la postura del organismo interamericano, al señalar que el organismo no reconocerá dictaduras en ningún Estado y, por ello, el único camino es aislar a los golpistas hondureños hasta que se rindan. "Hay que mantener la presión. Si la comunidad internacional mantiene su unidad como hasta ahora, va a obtener resultados. No debemos aceptar a ese gobierno por ningún motivo y no dar muestras de disposición", aseguró el chileno.
Manuel Zelaya fue derrocado de la presidencia de Honduras el domingo por la madrugada luego de que unidades del Ejército de ese país procedieran a secuestrarlo de la residencia oficial tras recibir el aval de la Corte Suprema y el Congreso. Ese día, Zelaya intentaba llevar adelante una consulta popular con la intención de reformar la Constitución e incluir, entre otras cosas, la posibilidad de una reelección presidencial.
Ayer, según le contó a este diario por email una argentina residente en Honduras, miles de personas se agolparon durante toda la jornada frente a la residencia presidencial para repudiar a los golpistas y reclamar el restablecimiento inmediato del presidente democrático Manuel Zelaya.
Con ese telón de fondo, el derrocado mandatario se dirigirá hoy a la Asamblea General de la ONU en Nueva York para exponer lo sucedido en su país y buscar una mayor condena internacional al golpe de Estado. El apoyo del conjunto de los países americanos ya está asegurado. Los golpistas están cada vez más encerrados.
SECUNDADO POR SUS PARES REGIONALES, DIJO QUE VUELVE A HONDURAS
Operativo retorno de Zelaya El mandatario destituido por un golpe cívico-militar anunció que luego de hablar ante la ONU tiene pensado regresar a su país. Le pedirá al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que lo acompañe. Espaldarazo de los países del ALBA.
El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, anunció anoche al cierre de esta edición que pasará a la acción para recuperar su cargo. "Voy a cumplir con mis cuatro años, les guste o no a los golpistas", anunció. Según informó el depuesto mandatario, a su regreso de la sede de las Naciones Unidas -donde hoy dará un discurso- retornará a su país y para ello le pedirá al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que lo acompañe, así como a todos aquellos presidentes de la región que quieran acompañarlo.
"El presidente de los hondureños regresa para cumplir su mandato y cuenta con el apoyo de todos ustedes", anunció ayer Zelaya desde Nicaragua, donde debatió junto a sus pares del ALBA y del SICA la situación interna de su país. "Regresaré por voluntad propia con la protección de Cristo y el pueblo. Regresaré y para ello le pido a la OEA que me acompañe. Además, acepto el ofrecimiento de quienes quieran venir conmigo: será por invitación del jefe de Estado y no por injerencia en nuestros asuntos internos", afirmó. "Si nosotros no nos movilizamos por nosotros mismo, ¿quién lo hará?", se preguntó Zelaya.
Asimismo, el legítimo presidente de Honduras señaló que aquellos que lo derrocaron el último domingo lo hicieron para negarle al pueblo "la posibilidad de un futuro mejor", y que, en caso de rendirse, la fuerza de las armas se estaría imponiendo por encima del estado de derecho. "No podemos permitir que la fuerza bruta vuelva a imperar sobre la razón. Tenemos que volver a empezar o simplemente nos volveremos a humillar y sucumbir ante la fuerza", explicó Zelaya.
Ayer, Managua fue la sede de discusiones y debates que se prolongaron durante toda la jornada entre los diferentes mandatarios allí presentes para decidir qué medidas adoptar en pos de lograr un mayor aislamiento de los golpistas.
A primera hora de la mañana, los países que integran el ALBA (Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda, a los que se sumó Bolivia) dieron el puntapié inicial y anunciaron que retiraban a sus diplomáticos de Tegucigalpa. "Los países miembros del ALBA hemos decidido retirar a nuestros embajadores y dejar la mínima expresión diplomática en este país hasta que el gobierno de Manuel Zelaya sea restablecido plenamente en sus funciones", leyó el canciller ecuatoriano, Fander Falconí. "A los golpistas no les queda más que deponer su actitud y entregarse", agregó el ecuatoriano.
Más tarde, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, anunció que planea suspender el envío de petróleo a Honduras en el marco del acuerdo PetroCaribe y que, además, pospondrá el desembolso de los fondos que ya habían sido aprobados por el Banco del ALBA a menos que retorne el orden constitucional. "Por dignidad no podemos aceptar ni un día más a este gobierno usurpador", gritó Chávez.
A última hora de la tarde, Zelaya recibió otro apoyo clave: desde Brasilia, el presidente de ese país, Luiz Inácio Lula da Silva, lo llamó por teléfono y le dijo que la presión internacional dará resultados a través de la táctica del aislamiento.
RDS_HN.
|